Michael sonrió dulcemente, se acercó y besó mi mejilla. Vestía un sombrero negro, un saco largo hasta las rodillas, una bufanda que cubría la mitad de su rostro y lentes de sol, lo cual era extraño, era de noche, sin embargo, todo quedaba perfecto en él sin importar la hora del día.
- Mi...chael – dije con dificultad - ¡ohm! Quiero decir – aclaré mi voz – Señor Jackson
- Buenas noches doctora – dijo siguiéndome el juego - ¿Podemos hablar?
Dude, y con miedo asentí.
- Claro – dije casi sin habla.
- Gracias – sonrió
Se quitó su bufanda, su saco, su sombrero y sus lentes. Se colocó las manos en sus bolsillos y me sonrió, intenté devolverle aquel gesto, pero mi rostro no demostraba más que nervios. Su rostro era hermoso, él lo era. Con tan solo dirigir su mirada hacia ti, hacía que tu vello se erice, que tu aliento se congele, él, era tan perfecto, que te dejaba simplemente, sin palabras.
- ¿Necesitaba saber algo de los medicamentos? – pregunté
- No, ya estoy mejor
- ¿Entonces a que se debe la visita?
- Necesitaba hablar de nosotros
¡Perfecto! El tema se llevaría a cabo, cosa que no era lo que anhelaba, pero debía enfrentar las cosas tarde o temprano, antes de que todo se volviera más problemático.
- No sé de qué habla – volteé nerviosa, dándole la espalda
- Madie – suspiró ya rendido – Sabes a que me refiero, ya no finjas
Tome aire, necesitaba hablarlo, pero algo me daba temor, algo me lo impedía, algo dentro de mi me decía que aún no estaba preparada. Pero de todos modos, lo hice.
- Bien, de acuerdo - suspiré - ¿Café?
- Claro – bosquejó una sonrisa
Me dirigí a la cocina, comencé a preparar aquellas dos tazas de café. Observaba de reojo, como la mirada de Michael se posaba sobre mí cuerpo. Volteé con lentitud, él mantenía su cuerpo sobre el marco de la puerta, vestía una camisa negra, un pantalón del mismo color, al igual que sus mocasines.
Sus rulos caían delicadamente sobre sus hombros, su mirada se mantenía fija en el suelo. Era perfecto, siempre lo fue, y no cabía duda que lo seguiría siendo.
Alzó su mirada, al verme, sonrió dulcemente.
- ¿Puedo preguntarte algo? – se acercó a mí
- Dime
- ¿Por qué no querías reconocer que me recordabas?
Me quedé muda, en pocas palabras, no entendía por qué lo había hecho, no sabía si era miedo, si eran nervios, si pensaba que todo había sido el pasado y que no valía la pena retomar las cosas.
- ¿Azúcar? – pregunté nerviosa
- Dos – respondió
Coloqué dos cucharadas de azúcar en su café, y tres en el mío. Le entregué la taza con lentitud, sin observarlo a los ojos. Michael tomó su taza y sonrió.
- Bien, gracias – suspiró - ¿Me respondes?
- ¿Qué?
- ¿Por qué no querías reconocer que te acordabas de mí? – me miró con dulzura
Confundida y casi sin palabras, respondí.
- Michael, pasaron muchos años, eso ya paso – me dirigí al living
- Lo sé, se que pasaron años, pero ¿Por qué no retomar nuestra amistad? – me observó
- No sé, Michael, vamos, tú eres famoso, todos te aman, puedes buscar amistades donde se te ocurra – di un sorbo de café
- Lo sé, pero nunca encontraré una amistad como la tuya
Oír aquello me había dejado muda, siempre tuvo el don de decir diez palabras, y con cinco de las mismas dejarme muda, sabía muy bien la receta para dejar sin habla a la gente, y conmigo lo hacía de manera continua y muy rápida.
No entendía por qué lo esquivaba tanto, lo seguía amando, seguía enamorada de él, y quizás por eso sentía tanto temor a equivocarme y echar todo por la borda.
- ¿A qué te refieres?
- Soy famoso desde niño, tú estabas conmigo siempre, desde que saque mi primer, segundo y tercer disco. Y nunca te interesaste por ello de una manera obsesiva, siempre me ayudabas y me alentabas. Pero jamás te interesaste por las pagas, ni nada de eso, lo que me da a entender que tu amistad era verdadera – suspiró y bajo la mirada – nadie me entiende, ahora cada persona que se acerca a mí, es por interés, por mi dinero, por mis cosas, por mi fama
- Oh… - dije sin más
- Ayúdeme a recuperar tu amistad – sonrió sin ánimo
- No te preocupes Michael, todo podrá ser como antes, pero de manera distinta – reí
- ¡Bien! – reventó en una carcajada
Nos quedamos en silencio, se oía como los bocinazos de los autos, traspasaban las paredes para retumbar en nuestros oídos, al igual que con las voces de las personas que pasaban por el pórtico de mi vivienda hablando.
- ¿Has pensado en mi... estos años? – me preguntó Michael

Pues.. que mas puedo deciir
ResponderEliminarame el capiitulo
como siiempre
adiios, siin tiime
Vine a salvar mi vida :)
ResponderEliminarAhh! Morí y resucité en menos de un segundos xD
Bien! Por fin hablo la señorita ò_ó y no se hizo la indiferente frente al pobre Michael (? Ok, no ._. tampoco no lo voy a poner como un santito que no mata una mosca (?
Mmmm...veremos que dirá la señorita Madeleine ante la pregunta del señor Jackson.
En fin.
Cuídate.
Te quiero.
Besos.
¡Holaa! AAAAAAAA! Me facino el capitulo, por fin Maddie quizo reconcer que si lo recordaba *-* & me alegro que vuelvan a retomar su amistad, aunque yo quisiera algo mas que amistad;♥ xd! Quede intrigadisima... quiero saber que le contesta Maddie a Michael xd! Bueno en fin... cuidatte muchi Luly, besitos;♥
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