¿Cuantas personitas ven mi blog? :3

lunes, 3 de enero de 2011

Capitulo 3 - "Love in Autumn"

Me quedé inmóvil al ver que Michael había desaparecido en cuestión de segundos. Me quedé tiesa en aquel lugar, mis ojos estudiaron el lugar, la luna comenzaba a disfrazarse con algunas nubes que se encontraban en el oscuro firmamento, una fría brisa hizo que mi piel se erizara, una de las luces que iluminaban aquel lugar, se apagó de manera repentina, y como típica niña de 8 años, comencé a sentir un gran terror. 
Observé cómo algunos arbustos se movían de forma extraña, oí pasos y sentí una pesada mirada sobre mí. 
Mi caminata comenzó a ser en lado inverso, mis pasos eran de alguien espantado, comencé a caminar hacia atrás, y al hacerlo, choqué con algo firme. Volteé y era de esperarlo

- ¡Boooh! – dijo Michael de forma espantosa
- ¡Haaaaaaaaaaa! – grité cerrando mis ojos

Me dejé caer al suelo por el miedo que había sentido en dicho momento. Tapé mi rostro en silencio y respiré profundo. Me puse de pié frente a Michael y lo observé reír de manera eufórica.

Lo fulminé con la mirada.

- Lo siento, no puedo parar de reír – dijo casi sin aire
- No fue gracioso – me crucé de brazos – detesto que hagan eso

La risa de Michael se hizo humo, me miró serio y bajo su mirada luego.

- Lo siento Madie, no quería que te asustaras así, solo fue una… broma – dijo inseguro
- Promete que no lo harás nunca más – dije seria
- Lo prometo – sonrió, para luego abrazarme

Amaba cuando sus brazos rodeaban mi cintura, amaba cuando su dulce perfume recorría mi nariz, amaba cuando oía su respiración sobre mis oídos. Amaba sentir su calor cerca del mío. Amaba sus abrazos.

Se separó con cautela y me observó fijamente a los ojos.

- Lo siento – besó mi mejilla, lo cual me estremeció
- Ya no te preocupes – sonreí – mamá debe tener la cena lista – sonreí
- De acuerdo, te acompaño a casa – tomó mi mano y sonrió

Comenzamos a caminar mientras conversábamos, me ponía nerviosa pensar en el solo hecho que su mano este estrechando la mía con tanto amor y con tanta dulzura.

Al llegar a casa, mi madre nos abrió la puerta.

- ¡Michael! – Dijo mi madre sonriendo - ¿Cómo estás?
- Hola Señora Becky – dijo tímido – muy bien, gracias. ¿Usted?
- Muy bien… ¿Quieres quedarte a cenar?
- Sería un placer, pero mi padre debe estar esperándome – dijo nervioso
- Podré hablar con él – sonrió – insisto
- Ohm… - dirigió su mirada hacia la mía
- Quédate – me acerqué a él
- De acuerdo – sonrió

Colocamos la mesa, y al sentarnos, oímos que alguien golpeó la puerta. Mi madre se levantó curiosa, y al abrir, Michael se quedó simplemente… atónito.

- ¿Dónde Demonios esta mi hijo? – dijo Joseph
- Hola Joseph, buenas noches – dijo mi mamá algo nerviosa

La mirada de Joseph se dirigió a Michael. Se acercó a él y lo tomó del brazo.

- Vámonos de aquí muchacho, hoy faltaste a los ensayos y ya cometiste dos fallas, no me incites a darte una paliza – dijo de manera ruda y frívola

- Joseph, déjame quedarme, quiero quedarme – dijo contrario
- Pues no lo harás

Ya sin saber qué hacer, me interpuse

- Señor, déjelo que se quede ¿Por favor? – dije con miedo

Él me miró de manera cruda y poco cariñosa, lo cual me heló.

- Esto no es asunto tuyo niña – Observó a Michael nuevamente – Debemos ir a casa a preparar tus maletas, Michael
- ¿Maletas? – dijo Michael confundido
- Si – afirmó aquel hombre – mañana mismo abandonamos Gary, nos vamos a vivir a Los Ángeles, California

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