¿Cuantas personitas ven mi blog? :3

sábado, 11 de diciembre de 2010

Capitulo 13 - "A soul that cries for love"


El viaje empezó. Ella, dormida en el hombro del joven. Él, nervioso por lo que acababa de pasar segundos atrás.
Su alma estaba inquieta por saber que pasaría en un futuro, por saber si alguna posibilidad podía presentarse entre ellos.
El perfume de la joven lo volvía loco, pero algo retumbaba en su cabeza. Él por poco, pero pudo, pudo sentir los labios de la joven.
La amaba con locura, él destina estaba escrito, ellos debían formar su vida juntos.

Alrededor de siete horas después, el viaje comenzaba a tomar su fin.
Michael, dormido aún, entreabrió sus ojos, al hacerlo, los rayos de sol, lo obligaron a fruncir su entrecejo. Volteó suavemente, para ver como ella aún dormía, con su mano posada sobre la del joven.
Él, sonrió para luego observarla hasta el final del viaje. La veía como una pequeña hada, perfecta, cariñosa, tierna, inteligente, increíble, pero hermosa.

- ¿Señor? – dijo una azafata
- ¿Si?
- Es hora de que la despierte, ya llegamos – sonrió, para así retirarse

Acarició suavemente el cabello de la joven, y besó su frente. Ella, al sentir dichas caricias, abrió sus ojos, al ver a Michael a su lado, esbozó una sonrisa.

- Despierta dormilona, ya llegamos – sonrió
- Hola – dijo entre dormida - ¿Qué hora es? – preguntó
- Estamos en otro continente, no se que hora es – murmuró
- Preguntamos luego – cerró sus ojos - ¿¡Otro continente!? – los abrió nuevamente
- Si – sonrió
- ¿Dónde?
- Sorpresa – rió
- De acuerdo – suspiró irritada

Apoyó su cabeza en el pecho de Michael, para seguir durmiendo. El rió y acercó su rostro al de Jennifer. Ella al abrir los ojos, y al ver a Michael tan cerca, comenzó a temblar, se alejó suavemente y rió.

Una vez aterrizado el avión, ambos salieron, tomaron un taxi, para poder ubicarse en la casa de Michael.
En la mitad del camino, Michael le vendó los ojos a Jennifer. Una vez que llegaron, bajaron las maletas, Michael pagó el taxi y guiando a Jennifer, entraron a la vivienda. Ella, cada vez más ansiosa y desesperada por saber cual era la gran sorpresa murmuró

- Me tienes harta con tanto merodeo, quiero saber que es – colocó sus manos en la venda para quitársela

Michael, al ver aquello. Apoyó su cuerpo contra el de la muchacha, su mano sobre la de ella, su mentón en el hombro de la joven, para en voz tenue y suave murmurar.

- Shh, confía en mí

Tomó suavemente la cintura de la joven, olió su cabello con docilidad, un gran escalofrío recorrió su cuerpo al sentir tan exquisita fragancia.
La dirigió al living de la gran casona, al hacerlo, se colocó tras ella, desató suavemente la venda…

- ¿Lista para la sorpresa? – dijo con una voz seductora
- Estoy lista – respondió ella

La quitó la venda de los ojos, para poder notar, como los mismos de la muchacha se desbordaban de belleza y encanto.
Ella, se sacudió al ver un living con tres grandes y cómodos divanes, un suelo de madera barnizado, grandes paredes, decorados con cuadros, antiguos por lo visto. Una gran lámpara, grandes jarrones con flores, se posaban en un modular color caoba.
Ella, sin palabras, volteó a ver a Michael, quien la observaba con una leve sonrisa.
Se abalanzó sobre el, en un fuerte abrazo.

- ¡Michael, esto es increíble! – Dijo eufórica - ¡Me encanta! – sonrió
- ¿Te gusta? – la miró fijamente
- Es perfecta – esbozó una sonrisa, con sus brazos aún en el cuello del muchacho.

Ambos se quedaron mirando fijamente, el en una sola mirada recorrió todo el rostro de la joven, estaba loco por ella. Y ya estaba decidido a demostrarlo. Colocó sus manos en la cintura de Jennifer, la apegó más a él.
Ella, sin palabras. Solo se dejaba llevar, estaba enamorada de Michael, lo estaba amando, se estaba enamorando de él. Lo cual la intrigaba, quería saber como pasaría todo entre ellos dos.
Michael, ya sin esperar, besó los labios de la joven, suavemente, sin prisa.
Ella sintió un temblequeo al sentir los labios del joven sobre los suyos, se quedó paralizada. Esa fue la gota que rebalsó el vaso. Lo amaba, con locura.
Se separaron, el miró sus ojos con miedo, con timidez a lo que sucedería segundos después de lo ocurrido. 

- Eso se sintió… - dijo ella
- Increíble – completando la frase
- Exacto – se acercó a él

El besó rápidamente sus labios, al separarse sonrió.

- ¿Te muestro lo que queda de la casa?
- Claro – se adelanto

Michael, al verla caminar, al verla menear sus caderas, se sintió más atraído. Tiró de sus caderas, para pegarla hacia él.

- Me encantas – susurró en voz tenue

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